TBR es diferente

Hemos sacado un conocimiento científico-técnico, vivo, inquietantemente humano y en constante ebullición, de su ámbito  habitual de aplicación, los enfoques de psicoterapia que promueven la experienciación o el experienciar, en su mayoría de raíz humanista, para entregárselo a otros profesionales y especialistas  que pueden beneficiarse de él mucho más de lo que ni siquiera imaginan. En TBR le daremos un nuevo sentido a la palabra experiencial, que sorprenderá incluso a quiénes, a día de hoy, ya  definen con ella su forma de trabajar con personas.

¿Por qué elevamos los paradigmas que promovemos en TBR, frente a otros paradigmas de psicoterapia, como la fuente definitiva de disrupción que estaba necesitando el trabajo con personas en nuestros cuatro Ámbitos de Intervención?

Existe una distinción histórica dentro de la psicoterapia que divide las corrientes existentes entre aquellas orientadas a la relación y  las orientadas a la tarea dentro del proceso terapéutico. La Terapia Focalizada en la Emoción y el resto de paradigmas amigos, han desdibujado esa línea para siempre. Han fundido ambas dimensiones haciendo que esa distinción pierda  sentido. El preciso y afinado trabajo técnico, orientado a facilitar el procesamiento productivo de la experiencia emocional aquí y ahora,  momento a momento, atraviesa la forma de establecer y sostener la relación con la persona a la que se está liderando y acompañando. Y a la vez, una relación psicológicamente segura, una presencia emocionalmente responsiva y auténtica por parte de quién ofrece psicoterapia, es la condición higiénica o contexto necesario para que pueda darse dicho nivel de procesamiento.

La psicoterapia es una mezcla de conocimiento  y arte que podría transformar profundamente el ejercicio de  muchas otras profesiones. Y podría contribuir a la transformación de estas otras prácticas sin transgredir en absoluto los límites de actuación propios de cada disciplina. Lo que aprenderás en TBR puede significar un antes y un después en tu coaching, en tu mentoring, en los programas de aprendizaje y desarrollo que diseñas, en el liderazgo de tu proyecto o en tu consulta de nutrición o cardiología. Por poner sólo  algunos ejemplos.

 En un momento en el que  las organizaciones están ocupadas en promover intangibles como salud y bienestar, equidad, inclusión, responsabilidad, ética, colaboración, agilidad o seguridad psicológica, son alarmantemente escasos los profesionales y especialistas en las áreas de talento, personas y cultura  o los expertos externos, por ejemplo coaches, que comprenden  estos intangibles en  su dimensión psicológica profunda. La psicoterapia tiene respuestas valiosas para las preguntas que flotan en el aire de las organizaciones,  la innovación social y educativa y los sistemas de salud. The Blossoming Room nace con la vocación de  invitar a dialogar entre sí a distintas disciplinas y paradigmas que proponen una Intervención Focalizada en la Emoción. Nuestros espacios de aprendizaje son la arena en la que sucede este intercambio,  a nuestro modo de ver, tan urgente, importante y necesario  para transformar el trabajo con personas en cada uno de los Ámbitos de Intervención en los que trabajamos.

Llevemos de nuevo  el foco a algunos intangibles  organizacionales como la responsividad de los equipos de liderazgo, la seguridad psicológica en el día a día de los equipos de trabajo o la promoción de una cultura inclusiva. Si por unos minutos pudiéramos observar lo que sucede en una sesión de psicoterapia, realizada desde los paradigmas que promovemos en TBR, nos daríamos cuenta de que se trata de un caso de éxito en lo que a estos intangibles se refiere. Observaríamos la quintaesencia del comportamiento que se espera, por ejemplo, en quienes lideran. La persona que hace  psicoterapia, no se limita a aplicar un conocimiento, lo encarna. Este conocimiento está integrado en ella, en su identidad profesional. Por eso resulta tan crítico el trabajo de desarrollo psicológico que éste o esta profesional haya realizado personalmente. No sólo pone en juego su competencia técnica, sino todo el propio desarrollo psicológico y moral que haya alcanzado. Ese conocimiento y desarrollo no es meramente práctico, sino que impregnará  toda la comunicación y la actuación frente al otro, sostendrá el espacio de la interacción con lo que se denomina “pedagogía de la presencia”. La capacidad de presencia psicológica de una persona no se puede medir pero es claramente percibido por quienes interactúan con ella. Implica la capacidad que tiene esa persona de mantenerse emocionalmente regulada y de ayudar a regularse a otros. Quién hace buena psicoterapia,  es a la vez  músico e instrumento. La forma en que se pone ese conocimiento vivo y ese trabajo personal propio al servicio del otro, para ayudarlo o acompañarlo, es a través de los canales de lo humano. Es decir, a través de la prosodia del habla, la mirada, el tacto consciente, el ritmo de la respiración o la elección de un reflejo evocador que encaja, como una llave en su cerradura, con lo que   la otra persona siente. Sin ese desarrollo psicológico personal y la competencia consciente necesaria,  las buenas intenciones de ayudar de terapeutas, coaches, líderes o especialistas en talento no serán suficientes para ayudar a la persona a lograr lo único que realmente tiene que lograr, confiar en su propia experiencia. 

La necesidad de ser altamente competente en crear relaciones psicológicamente seguras no es exclusiva de la Psicoterapia. Sin embargo, sí es en la formación y desarrollo en Psicoterapia donde esta competencia se entrena y perfecciona hasta alcanzar la excelencia.

Ente entrenamiento y desarrollo psicológico  que sugerimos exportar del ámbito de la Psicoterapia a otros ámbitos, podría ayudar a un gran número de profesionales y especialistas a alcanzar una  nueva experiencia de conexión y encuentro con sus usuarios, pacientes, clientes o colaboradores, reduciendo su propio estrés. Precisamente, intangibles como la seguridad psicológica que son capaces de ofrecer los/as líderes , tan perseguida en las organizaciones como palanca de innovación, está hecha de esta misma esencia. 

El coaching es sin duda la disciplina que más ha bebido de la Psicoterapia Humanista y los enfoques experienciales hasta el  día de hoy. Y con gran éxito.

Las mejores escuelas de coaching han logrado anclar de manera magistral, en sus profesionales certificados, las actitudes esenciales  promovidas originalmente por la psicoterapia centrada en la persona de Carl Rogers. Tal es el caso de la aceptación incondicional del otro, poner el foco en la persona y no en  el problema, la curiosidad, la autenticidad y la presencia, el respeto exquisito a  los marcos de referencia internos del otro y la confianza en sus recursos y sabiduría natural, entre otras. 

Sin embargo, aún  en el caso esperanzador del coaching, podemos decir que estas actitudes se han anclado de manera gruesa. En TBR aprenderás cómo incorporar a tu práctica los últimos avances de los paradigmas emergentes dentro de la denominada Nueva Psicología Humanista y otros que, partiendo de otros modelos dominantes como el psicoanálisis,  se están moviendo en esta misma dirección de facilitar  el despliegue y  procesamiento productivo de la experiencia emocional completa para su transformación, produciendo así  cambio  emocional profundo y duradero en las personas.

Esto explica porque muchos coaches refieren que  en sus procesos de coaching han ayudado a sus clientes más de lo que lo habían hecho procesos de psicoterapia previos. Y es que,  cuando la persona que hace coaching ha interiorizado e incorporado  eficazmente ciertas actitudes y habilidades que el coaching ha tomado de la Psicoterapia Humanista, puede ser condición suficiente para que muchas personas avancen. Generalmente sera suficiente para personas que no tienen dificultades de procesamiento emocional importantes. En estos casos, muchos coachees encontrarán todo lo que necesitan  para  atreverse a explorar y llevar adelante el  procesamiento de su experiencia emocional aquí y ahora, logrando importantes  cambios y avances. Pero ¿dará ese mismo resultado un proceso de coaching con personas con mayores dificultades de procesamiento emocional o con mucha emoción disociada, lo cual suele ir parejo con una baja percepción de problema?.  Muchos coachees ya tienen dificultades importantes para el procesamiento de su experiencia emocional y sin embargo no están manifestando síntomas suficientemente intensos, duraderos  o egodistónicos como para encajar  en ninguna categoría diagnóstica o solicitar ayuda terapéutica. Este es el tipo de conversaciones a las que queremos invitarte. ¿Te apetece participar?

En TBR partimos siempre  de límites seguros y claros entre prácticas y disciplinas.  No pretendemos que una persona formada en Coaching haga psicoterapia sino que enriquezca su competencia técnica para seguir haciendo coaching, comprenda lo que está observando en el proceso de su coachee y llegado el caso, pueda derivar responsablemente a su coachee al profesional competente. 

La práctica de psicoterapia sí permite otro nivel de intervención.  En primer lugar se puede proponer a la persona un proceso más ajustado a su dificultad o necesidad tras devolverle una formulación de lo que está sucediendo dentro de ella y de cómo está intentando operar sobre su propio malestar emocional, generalmente sin éxito, como alternativa a un diagnóstico convencional. También es posible liderar a la persona  en la realización de tareas y procesos específicos que le permitan  procesar productiva y progresivamente su experiencia emocional completa para transformarla e integrar partes de su experiencia disociadas. . Por último el coaching trabaja sólo con la parte sana de la persona, lo cuál es tremendamente útil para movilizar recursos, observar una situación desde nuevas perspectivas, tomar decisiones más conscientes  y congruentes con la propia identidad  y valores e impulsar el avance hacia objetivos personales conectados con un propósito. La psicoterapia, a diferencia del coaching,  se apoya en la  parte sana de la persona para trabajar  todo aquello que ha quedado “fijado” y rígido, bloqueando la evolución y el crecimiento psicológico y moral, dificultando especialmente poder establecer relaciones de calidez y calidad con uno/a mismo/a y con los demás. Desde esta perspectiva, la psicoterapia apunta deliberadamente a la parte de la experiencia de la persona más dolorosa e insuficientemente procesada que sigue activándose de manera desadaptativa en situaciones del presente.  En contraste con lo que muchas personas piensan, la psicoterapia no trabaja con el pasado, sino sobre los proceso  emocionales actuales que tienen su origen en  heridas de relaciones anteriores. Estos procesos poco adaptativos están dificultando a la persona para responder de forma viva y fresca en el presente y en sus relaciones actuales. En este sentido, podría decirse que esta capacidad de procesamiento emocional  es un prerrequisito deseable para poder obtener respuestas más fiables y sostenibles dentro de un proceso de coaching y cuando dicha capacidad de procesamiento emocional no existe todo el proceso de coaching puede verse comprometido.

No pretendemos que ningún coach, líder o profesional sanitario haga psicoterapia. Lo que sí sabemos es que cualquiera puede lograr marcar la diferencia en su práctica profesional trabajando con personas de manera Focalizada en la Emoción. Retos como el autoconocimiento tan requerido a los líderes, encontarán aquí la respuesta que llevan tiempo buscando.

En TBR comprenderás que, ni toda la sobredivulgación actual en materia de psicología y desarrollo personal, puede resultar eficaz para  una persona que ha perdido la capacidad de contactar con su propio mundo experiencial interno. Y que sus posibilidades lograr cambios profundos a través de un proceso estándar de Coaching o de un Programa de Desarrollo Directivo, son realmente bajas. Necesitamos comprender mejor de qué están hechas las dificultades que las personas experimentan para desarrollar su proyecto de vida  y cómo  trabajar con ellas.

Hoy más que nunca se necesitan líderes, profesionales y adultos capaces de vincularse y empatizar. Líderes,  profesionales y adultos con capacidad  real, no simulada, de conexión, cercanía y de cuidado efectivo colaboradores, familiares, usuarios, pacientes o clientes.

Aprenderás que para cambiar emociones no es suficiente con hablar sobre cómo nos sentimos, ni con promover formas vacías de ventilación o catarsis. Trabajar de forma focalizada en la emoción implicar activar emociones garantizando un procesamiento productivo de las mismas, que permita  su transformación.  Esta clave, aparentemente sencilla,  puede revolucionarlo todo.

Sólo la psicoterapia sabe hacer el trabajo de la psicoterapia y a la vez son muchos los profesionales que pueden encontrar en ella  inspiración y un conocimiento teórico práctico  que, aplicado a su campo,  les permita liderar, desarrollar, educar, ayudar y acompañar mejor.

Conquista una nueva y sorprendente sensación de éxito y efectividad en el trabajo con personas. Tenemos presentes los límites que marca tu contexto de intervención y respetamos el espacio propio de tu disciplina . Es desde este lugar, consciente y responsable, desde dónde te animamos a enriquecer cualquier proceso de facilitación y acompañamiento individual, grupal o sistémico, que lleves a cabo, integrando en tu práctica la Intervención Focalizada en la Emoción. En nuestro Itinerario TALENTO TBR, podrás descubrir más sobre nuestra propuesta de aprendizaje y desarrollo para profesionales que trabajan con personas fuera de la Psicoterapia. También pueden interesarte nuestros entrenamientos intensivos dentro de Chairwork Academy.